Con una apuesta formal atrevida, hecha de luz y de sombras, la película subraya la belleza de la danza y el flamenco. Salomé narra a través de la danza la tragedia que se vivió hace más de dos mil años en Galilea cuando una joven pidió como precio por su baile la cabeza de un hombre. Después de experimentar con Buñuel y la mesa del rey Salomón, Carlos Saura vuelve a un formato cinematográfico muy reconocido internacionalmente: "No tengo ninguna espinita clavada con mi última película porque creo que el tiempo pone a cada cosa en su sitio. Podría haber seguido por ese camino, pero cuando Aída Gómez vino a verme con este proyecto me pareció muy interesante y lo desarrollamos juntos". Salomé ha conseguido el Premio a la Mejor Contribución Artística en el pasado Festival de Montreal.
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