Barcelona 2002. Un viejo pescador, interpretado por Carlos Álvarez (Solas), aparece ahogado sujeto a una barca con un complicado nudo marinero. Pero aunque la primera sensación al oír el argumento sea que Nudos es un thriller o una historia de intriga, nada más lejos de la realidad. La película que dirige Lluís M. Güell enfrenta dos modos de vida, dos maneras de entender el mundo. La de Charo López, una vendedora de pescado que acaba de quedarse viuda, y el médico amigo de la familia al que da vida Ernesto Alterio; frente a Goya Toledo y Francesc Orella, una pareja de abogados sólo preocupados por el éxito y su posición social, que investigan para una compañía de seguros si la muerte del viejo pescador ha sido realmente un acto de eutanasia. Dos mundos: el mar y el mercado. Y dos visiones: el triunfo profesional frente al que verdaderamente importa, el personal. Caras conocidas como la de Charo López, Goya Toledo, Ernesto Alterio o Santi Millán, en una historia con sello español Nudos.
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