El viejo Joaquín muere sin haber cumplido su sueño: encontrar los restos de un galeón hundido en el siglo XVIII. Días después, su familia asiste a la lectura del testamento y descubre que el barco del que la familia se siente tan orgulloso ha sido legado a Juan (Eduardo Palomo), un hijo que Joaquín tuvo hace 30 años en una relación extramatrimonial. Los legítimos recurrirán el testamento y utilizarán todas las armas que tienen para evitar que se cumpla la última voluntad de su padre. La vida de Juan ha cambiado radicalmente en unos días: tiene que enfrentarse a la familia de su padre y al mismo tiempo se ve obligado a encargarse de su hija (Regina Blandón). La situación se complica cuando Juan encuentra el diario de navegación de su padre mientras bucea en las mismas aguas donde éste falleció. José Luis García Agraz, director de la película, firma también el guión de la película con su amigo Carlos Cuarón (Y tu mamá también), y reconoce que la historia tiene mucho que ver con su vida personal: "Es una película autobiográfica sobre mi padre, que murió. Quise hacer una película que tuviera que ver conmigo, que pudiera aportar a mis hijos. Es el vehículo del perdón, de reconciliarme conmigo mismo". La película le debe su título al periodista y escritor Arturo Pérez Reverte, que al enterarse de que la historia iba a titularse Al rescate de la Santísima Trinidad sugirió el que se convertiría en definitivo El misterio del Trinidad.
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