Esta es la película perfecta para reirse, pasar una buen rato y disfrutar de una buena comedia, con un ritmo muy vivo, un guión agil y con giros muy inteligentes, muy buenas interpretaciones y un par de escenas que provocan la carcajada de todo el patio de butacas. Mi mujer es una actriz es una comedia, que a pesar de tener sello francés, estar rodada en Francia y estar protagonizada, escrita y dirigida por franceses; podría ser perfectamente trasladable al Nueva York de Woody Allen y a su particular sentido del humor. Yvan Attal escribe, dirige y protagoniza la película, y su pareja en la vida real, la actriz Charlotte Gainsbourg le da la réplica. La excusa argumental arranca con los celos que surgen en Yvan después de que alguien le pregunte por su aguante al tener una esposa actriz que va besando a todos los hombres con los que trabaja. La histeria, la obsesión y las risas recuerda tanto a un producto Woody Allen, que aparece hasta el componente judío en una segunda trama como toda comedia del genio neoyorkino. La hermana de Yvan no para de discutir con su marido sobre la necesidad de circuncidar a su bebé en cuanto nazca para que pueda ser un buen judío. El mismo director reconoce su evidente influencia: "Tenía en mente una segunda historia y llegué a escribir unas cuantas escenas para otra película (...) pero un día leí una entrevista que hicieron a Woody Allen en la que explicaba que cuando tiene varias historias en mente, a veces le basta con unirlas para conseguir una película. ¡En ese momento se acabaron mis dudas!".
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