Hace unos cuatro años, la psicóloga de enfermos terminales Marie de Henneze publicó La muerte íntima. El director francés Jean-Pierre Améris decidió tomarlo como punto de partida para su siguiente película, así que se puso manos a la obra escribió el guión y la dirigió. Su propósito no es hacer una película sobre enfermos terminales porque sería "demasiado triste". Así que ha reflejado la relación que se establece entre un paciente y una voluntaria que le cuida intentando enfatizar la felicidad que los dos descubren al encontrarse. Dimitri (Jacques Dutronc) ha sido desahuciado por la medicina y se vive sus últimos días en La Maison, un lugar que existe en la realidad en Gardanne (Francia) donde viven doce enfermos en un ambiente cálido, rodeados por voluntarios y médicos y enfermeras que no llevan bata blanca. Es como si estuvieran en casa. Una de esas voluntarias, Suzanne (Sandrine Bonnaire), entabla una relación de amistad con Dimitri, y en él empieza a descubrir lo poco que ha vivido. Entre los dos surgirá el amor y un sentimiento que les lleva a ayudarse mutuamente. El director avisa a los que en un principio puedan tener reparos a ver la película por lo duro que suena el tema pero espera que al espectador experimente lo mismo que él cuando visitó La Maison. "Todo el mundo me hablaba de felicidad cuando yo sólo esperaba encontrarme sufrimiento y tristeza. La mentalidad del protagonista de la película cambia, como ha cambiado la mía, como espero que cambie la del espectador, al ver la película".
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