El director John McNaughton cambia radicalmente de género y debuta en la comedia con una historia que narra las distintas relaciones que pueden crearse entre pacientes, psiquiatras, abogados y compañeros de profesión, sobre todo sexuales claro, como bien refleja el título. Después de firmar títulos tan distintos como Henry, retrato de un asesino, La chica del gánster o Juegos salvajes, el estadounidense John McNaughton dirige esta especie de vodevil, que cumple exactamente con la defición del diccionario: comedia frívola, ligera y picante, de argumento basado en la intriga y el equívoco, que puede incluir números musicales y de variedades. Los números musicales brillan por su ausencia, pero lo demás lo cumple punto por punto. En Hablando de sexo seis personajes pasean sus deseos sexuales entre despachos y ascensores, desde que una pareja de recién casados empieza a tener problemas. El matrimonio decide acudir a una doctora (Lara Flynn Boyle), que al descubrir que su problema es sexual, les deriva a un colega suyo (James Spider), el conflicto surge cuando éste último descubre que se ha acostado sin saberlo con la paciente con la que debía encontrarse en su consulta.
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