Dos actores que ya empiezan a ser asiduos al cine de acción trabajan juntos por primera vez. Samuel L. Jackson y Robert Carlyle se convierten esta vez en rivales que se ven obligados a cooperar. En Negocios sucios, Samuel L. Jackson es un químico que se ha pasado al lado del crimen por un fallo tonto. Cuando era joven le detuvieron por fumar hierba y tuvo que cambiar su brillante futuro como químico por las drogas de diseño. Y así es como se gana la vida cuando inventa la PO5-51, una nueva droga que define como "una visita personal de Dios". El jefe de Samuel L. Jackson ha decidido vender esa supuesta maravilla a los principales distribuidores de drogas del mundo, pero el inventor prefiere cambiar de plan y huye a Liverpool. Nada más llegar a Europa, Robert Carlyle le espera en el aeropuerto con la única misión de protegerle. Carlyle trabaja para un traficante local que pretende comprar la droga a Samuel L. Jackson. Pero hay mucha gente interesada: la policía, los propietarios de los clubs, las bandas... Drogas, intrigas, amistad, una pizca de humor y el fútbol, que lo acaba resolviendo todo. Fútbol, sí, fútbol, ¿y cómo puede el deporte rey resolver una situación así? La solución, en los cines. El título: Negocios sucios.
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