Hace apenas unos meses, en septiembre del año pasado, el Festival de San Sebastián dedicaba el cartel del certamen a una película española que había ganado la Concha de Oro 30 años antes. El título: El espíritu de la colmena. Fue la primera película española en ganar ese galardón. Así el público empezó a oír hablar de un vizcaíno llamado Víctor Erice, director que sólo ha dirigido tres largometrajes (El Sur, El sol del membrillo) pero que no ha necesitado más para figurar entre las figuras más destacadas de la historia del cine español. Ahora podemos disfrutar en pantalla grande de El espíritu de la colmena, la historia de Ana, (Ana Torrent), una niña fascinada por el monstruo de Frankestein y preocupada por sus propios miedos, por su tremenda fantasía y su fascinante imaginación. A través de sus enormes ojos y de sus ganas de conocer, el espectador asiste a una descripción de la España de los 40, con un pueblo aislado y ajeno a todo lo exterior, en un país en plena posguerra, donde lo único que saca a sus habitantes de la monotonía es el cine que les visita de vez en cuando, la realidad que se cuela en forma de fugitivo o las ganas de volar al acercarse a las vías de tren. Absolutamente recomendable. Para los que quieran volver a disfrutarla, para los que les apetece verla en pantalla grande y por supuesto para los que no la hayan visto aún. No os arrepentiréis.
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