Con 79 años, Robert Altman sigue haciendo su particular cine. Lo último que nos llegó de él fue en el 2001, Gosford Park, un retrato de la sociedad inglesa de los años 30, con asesinato incluido. Ahora llega a las salas con una temática que llevaba madurando desde hace años y que por fin ha llevado a la gran pantalla: la danza clásica. The company se mete en una compañía para ver las complejas vidas de sus bailarines, amores, dramas, y triunfos durante una temporada."Lo más emocionante de hacer esta película fue que me dejaron entrar en esta tribu especial de artistas, soñadores y seres humanos. Los bailarines se enfrentan a diario -en los términos más dramáticos e imposibles- a lo que todos nos enfrentamos: el reloj biológico y la fuerza de la gravedad que nos dice que NO. Y sin embargo, durante parte de su vida laboral, los bailarines prevalecen sobre estas fuerzas. El hecho de que, al igual que a todos los demás, el tiempo les venza al final no hace que disminuyan ni transijan en sus esfuerzos. Sólo les enriquece y así nosotros también nos enriquecemos". Altman reconoce que The company representa un nuevo estilo de cine y se siente cambiado por la experiencia: "Descubrí que era capaz de plantear esta producción de un modo distinto de cualquier otro filme. No sé cuál va a ser mi próxima película porque ya no puedo volver a plantear el cine como lo hacía antes".
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