Hace cuatro años, Santi Amodeo y Alberto Rodríguez daban la campanada nada menos que en el Festival de San Sebastián, donde consiguieron una mención especial y el premio de nuevos directores por su película El factor Pilgrim. Lejos de emborracharse con la resaca de ese triunfo, dos años después estrenaron El traje, que pasó con más pena que gloria por la taquilla española. Ahora los dos amigos se separan y Santi Amodeo dirige y escribe Astronautas, la historia de un drogadicto en período de reinserción, que intenta ser "un hombre normal". Nancho Novo da vida a Daniel, un cuarentón que ha estado demasiados años enganchado y pretende salir de su adicción con un decálogo que le ha prescrito un psiquiatra de la Seguridad Social. El secreto de que esta terapia acaba en un final feliz se basa en conseguir rutina y normalidad en su vida, así que Nancho Novo intentará dominar actos tan cotidianos como la higiene personal, cuidar los pequeños detalles, y opr supuesto intentar integrarse en el mundo real. En pleno proceso de reinserción, Daniel conoce a Laura (Teresa Hurtado de Ory), una quinceañera cabezota que tiene muy claro lo que quiere. Laura está dispuesta a no moverse del rellano de la escalera hasta que su hermano Andrés, vecino de Daniel, no vuelva. Pero los días pasan y Andrés no aparece por ningún lado, así que Daniel la invita a vivir en su casa. Esta película fresca e innovadora tiene al mismo tiempo un guión que no acaba de cuajar ni de enganchar al espectador. Demasiados dibujos y música psicodélica que sin venir a cuento cortan el hilo narrativo salpican la hora y media de metraje. Pero sí hay algo por lo que merece la pena ver la película. Su nombre: Teresa Hurtado de Ory. Una joven que se come la pantalla, con una cara de la que la cámara y el espectador se enamora.
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