El regreso es una de esas pequeñas películas que sorprenden a críticos, entendidos y público. La ópera prima del cineasta ruso Andrey Zvyagintsev ganó el León de Oro en el Festival de Venecia 2003, el Premio Especial del Jurado en la pasada edición del Festival de Gijón y consiguió una nominación a mejor película extranjera en los Globos de Oro. El director Zvyagintsev siempre quiso dedicarse al teatro y aunque montó muchas obras experimentales, nunca consiguió patrocinador para representarlas. Se dedicó a la publicidad y a la televisión y cuando el productor Dimitri Lesnevski consiguió 200.000 dólares comenzaron a rodar una película con un guión muy emotivo: La vida de dos hermanos que se ve sacudida de pronto por la aparición de su padre, al que sólo recuerdan por una vieja fotografía de hace 10 años. "Cuando estaba rodando la película no la veía como una historia de hoy en día o ni siquiera como una película social. En cierto modo, la película es una intencionada mirada mitológica a la vida humana y creo que eso es lo que me gustaría que los espectadores tuvieran presente antes de entrar al cine", explica Andrey. La historia cuenta cómo los niños protagonistas viajan a una isla lejana y aislada mientras buscan a ese hombre al que no conocen. La belleza austera de los lagos y de los bosques del norte añade una dimensión especial al drama que se desarrolla.
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