En el Festival de cine de Berlín del año 2001, una mujer conseguía popularidad en todo el mundo gracias a su película Italiano para principiantes, era su tercera película y había decidido rodarla siguiendo el manifiesto Dogma. Con aquella historia consiguió el Oso de Plata en Berlín y decenas de premios en todo el mundo. Pero ahora con su siguiente película Wilbur se quiere suicidar reconoce que el Dogma danés la limitaba demasiado y lo abandona para "regresar a un lenguaje fílmico más delicadamente clásico y poder tener el presupuesto y la libertad para añadir un toque más personal al diseño, la luz, la fotografía y la música". Wilbur se quiere suicidar da una pista en el título de la excusa argumental que sirve a la directora y guionista Lone Scherfig para presentar una interesantísima reflexión sobre la lealtad, la amistad y los dilemas morales. Para ello utiliza el triángulo amoroso que forman dos hermanos y una dulce joven, y nos cuenta sus problemas con la sabia combinación de momentos duros y de gran intensidad dramática salpicados de escenas llenas de cierta ironía y un humor muy inteligente.
¿De qué va? La película arranca con otro intento más de Wilbur (Jamie Sives, mejor actor en el Festival de Valladolid 2003) por quitarse la vida. Su padre acaba de morir dejando una vieja librería, y soñaba con que alguno de sus dos hijos se ocupara de ella. Wilbur está tan deprimido que ni su especial imán para caer bien a la gente ni su presencia tan especial le animan. Su hermano Harbour es todo lo contrario, tiene una manera de mirar que encuentra siempre un lado positivo en todo. Por eso se ha puesto como meta conseguir la felicidad de Wilbur. Y para conseguirlo, está dispuesto a encontrarle una novia. El resto, es mejor descubrirlo en el cine.¿Quieres recibir los estrenos en tu buzón? Apúntate aquí.
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