La vida de João Vuvu es un constante ir y venir hacia ningún lado. Cuando cada día emprende el mismo viaje en el autobús número 100 de la capital portuguesa, ése que repite indefectiblemente llueva o haga calor, lo que en realidad está acometiendo es una huida en cuyo horizonte no hay más que la vuelta a casa. En ese trayecto diario intenta dejar atrás su pasado. Olvida a su mujer fallecida y olvida a su hijo, en prisión, acusado de doble homicidio y atraco a mano armada a un banco.
El personaje de João Vuvu recuerda en casi todo al Martín Santomé de la novela de Mario Benedetti, La tregua. Son pocas las cosas que arrancan a ambos de la rutina que les apresa en el tiempo. Y en el caso de Vuvu no será el amor. La salida de la cárcel de su hijo desencadenará el proceso autodestructivo que lleva al protagonista a instalarse fuera de la ley.
Una obra póstuma Vai e vem es una obra póstuma. Su director, el portugués Joao César Monteiro, falleció en 2003, pese a lo cual, esta historia de soledad y degradación moral ha seguido adelante en el circuito comercial. Como su protagonista, Vai e vem viajó a Cannes ese mismo año para hacer historia: era la primera, y por el momento única, película póstuma que se proyecta en la Sección Oficial Fuera de Concurso del prestigioso certamen. Al año siguiente, Vai e vem llega a España para cerrar la trayectoria profesional del director luso. ¿Quieres recibir los estrenos en tu buzón? Apúntate aquí.
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