El pueblecito costero de Sainte-Marie-La-Mauderne llevaba un tiempo desaparecido de los mapas. Un pasado glorioso, repleto de pesca y opulencia, había dejado lugar a un presente subvencionado. Hastiado, el alcalde abandona al pueblo a su suerte, haciéndolo todavía más invisible. Su sustituto, Germain (Raymond Bouchard), logra llamar la atención de una empresa dispuesta a mudarse, aunque sólo lo hará si llega al pueblo un médico. Convencido de que es la última oportunidad, Germain recopilará toda la información posible sobre el candidato, con el fin de convertir a su pueblo en un destino ideal. Aquel que siempre soñó y nunca antes había encontrado. El pueblo entero se volcará en la interpretación de sus nuevas vidas, con el objetivo de seducir al doctor Lewis (David Boutin), hasta que la mentira les envuelve tanto que no saben diferenciar entre realidad y ficción.
Los premios Detrás de ese título grandilocuente e insinuante al mismo tiempo, La gran seducción, no se esconde una de las tantas comedias románticas que llenan los cajones de los productores y las estanterías de los videoclubs. Pese a lo que pueda sugerir el título, estamos ante una comedia canadiense, una cinta costumbrista con un planteamiento original, que llega a España avalada por un abrumador éxito festivalero este año en Sundance 2004 -donde obtuvo el premio de mejor película, en la categoría de cine del mundo- y en los Premios de la Academia de Canadá 2004 -donde obtuvo nada menos que 13 nominaciones-. ¿Quieres recibir los estrenos en tu buzón? Apúntate aquí.
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