Aristócratas grunges se dan lugar en un salón a escuchar música, fumar, beber y contemplar el paso de la vida, en su caso, más que cómoda. Guardan el lujoso sofá de su abuela, los vinilos familiares, las pieles de sus madres, ...
Crean su mundo, donde viven encerradas. Así surge una nueva forma de vestirse, del pasado con esos toques de modernidad que otorga la juventud.