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 | Galería de fotos: | ¿Qué opinamos de Novo? |
| ¿Qué opinamos de Novo? En la estela de películas como Memento o El hombre sin pasado, Novo reflexiona sobre la importancia de la memoria para vivir. Como la primera, tiene un montaje no convencional, pero en el caso de Novo la enfermedad del protagonista le sirve al director para plantear las dificultades de una relación amorosa, incidiendo en el aspecto sexual. Eso sí, como es una película francesa y los protagonistas son muy guapos, no consiguen copular ni una vez como el resto de los mortales. Pinturas en el cuerpo, esencias derramadas o lugares inverosímiles convierten lo que podía parecer pornografía (así lo consideró al principio Anna Mouglalis, que estuvo a punto de no aceptar el papel) en un delirio de imágenes y de imaginación. Le sobran unos minutos de metraje y ciertos meandros en la narración que pueden distraer de la acción principal, pero en general es una buena oportunidad para ver un cine muy personal que, sin la presencia de Eduardo Noriega, no se habría estrenado en España.
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