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 | Galería de fotos: | Explotación y beneficios |
| "No es una anécdota. La única lavandería que hubo en los conventos de las hermanas de la Magdalena en Irlanda ganó tanto dinero que con los beneficios se construyó una catedral. Pero las monjas que me lo contaron no tenían pruebas". Peter Mullan está convencido de que los compromisos que este tipo de instituciones tenían con los hoteles o las universidades para lavarles la ropa blanca generaron a las monjas unos beneficios enormes ya que decenas de jóvenes trabajaban gratis en jornadas de ocho ó diez horas cada día de la semana. El último convento de la Magdalena en Irlanda cerró sus puertas en 1996, aunque muchas mujeres consiguieron escapar antes. Aun así unas 30.000 estuvieron toda su vida en esas casas. Cuando la última se cerró, 40 ó 50 mujeres quedaron en la calle sin saber enfrentarse a un mundo en el que no vivían desde que eran adolescentes.
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