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 | Galería de fotos: | Lo mejor de Chicago |
| Lo mejor: 1. El casting inspirado y espectacular. Tanto el trío protagonista como los secundarios se jugaron el tipo en una tórrida aventura musical que para algunos significó dejarse las cuerdas vocales y los pies. 2. Encomiable la meticulosa dirección del estrenado Rob Marshall, que se desmarcó de los guiños irónicos de Fosse con una versión más saludable, menos mordaz y –lo mejor–, sin guantes ni sombreros de copa. 3. La producción al servicio de una impecable reconstrucción de los míticos años 20, gracias a los contactos, el dinero y la megalomanía del productor Harvey Weinstein, el David Selznick de nuestros días.
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