El juego comienza mucho antes de coger el arma. Antes de cada misión escogeremos la táctica con una nueva interfaz más intuitiva dando un toque de estrategia que había desaparecido en Ghost Recon.. Aquí disfrutaremos mucho con la gran selección de armas y dispositivos de las que podemos disponer libremente. Desde chalecos, pistolas y los fusiles de toda la vida hasta granadas de gas mostaza o sensores de latidos. Todo ello para configurar un equipo totalmente a nuestro gusto y adaptado a cada situación. Además, esta entrega inaugura una nueva gama de movimientos, como el de reptar por el suelo, que anteriormente no estaban contemplados. Sin embargo, la jugabilidad se ve entorpecida por el gran número de teclas que utiliza el juego. Menos mal que el sistema de entrenamiento es bueno y nos puede sacar de más de un apuro. No es nada recomendable dar tiros a diestro y siniestro. Se trata de planificar con mucho tacto el ataque coordinando a todos los equipos. De esta forma conseguiremos, por ejemplo, que los terroristas no ejecuten a los rehenes.