Cuando la novela de Eduardo MendicuttiLos novios búlgaros pasó por manos de Eloy de la Iglesia, nada consiguió separar su vista del libro hasta que terminó con la última página. Escasos momentos después la idea de adaptarla al cine ya pasaba por su cabeza, y ahora su deseo es toda una realidad. Para desarrollar su proyecto contó con la ayuda de Fernando Guillén Cuervo, que además de colaborar en el guión y la producción, se ofreció a dar vida al protagonista de la historia. El resultado es una cinta divertida, romántica y con enredos para todos los gustos.
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