Cuando deja las pasarelas y los flashes de las sesiones fotográficas, le gusta vestirse de forma muy ecléctica. “Vario mucho, todo depende de cómo me haya levantado ese día, del corte de pelo que lleve en ese momento o de qué tan buen o mal humor esté”.Le apasiona Galliano , “es la inspiración llevada al máximo. Pero de ahí a que me lo ponga...”. Es capaz de mezclar un Balenciaga con cualquier otro diseñador o prenda. Gyvenchy e Yves Saint Laurent, el traje clásico, son sus diseñadores extranjeros fetiches. Entre los españoles se decanta por Miguel Palacio y Lemoniez , “porque mima muchísimo la costura y el patronaje”, explica.
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