Da la sensación de que los chicos de Namco se han volcado en los gráficos mejorando poco otros aspectos del juego que necesitaban una revisión. Es cierto que es bueno en lo visual, algo vital en los juegos de hoy en día, pero debería haber mejorado también en la jugabilidad, ya que la conducción no resulta todo lo real que debiera. El juego sigue siendo más arcade que simulación y se echa en falta una inteligencia artificial más trabajada. Sería muy interesante competir contra unos rivales que pusieran trabas en los adelantamientos, apuraran la frenada cuando las pisas los talones, etc.