Esta vez la diseñadora nos ha sorprendido con vestidos camiseros, palabras de honor, faldas largas o super cortas. Abundante plisado, vestidos inacabados, pero todo inundado con su estampado favorito: el corazón.Tiene una colección más ‘ponible y discreta’ a lo que nos tiene acostumbrados, aunque los volúmenes, los volantes de competición y las flores gigantes siguen rompiendo.
La colección tiene una clara tendencia del pintor Mondrian, como siempre una constante para esta diseñadora conceptual, con superposiciones, transparencias, asimetrías, patchwork,...
Como si de un calidoscopio se tratase, nos encontramos con miles de trocitos de tela, un sin fin de estampados y colores que se amontonan para crear formas y volúmenes imposibles.