El erotismo atrevido de Gucci devolvió parte de su carácter provocador a la pasarela milanesa "Moda Uomo. Primavera-Verano 2003", tras un período de sobriedad que coincide con la crisis que atraviesa el sector en todo el mundo.
De la mano del diseñador estadounidense Tom Ford, Gucci propuso una colección elegante y "chic", al tiempo que alegre y llena de color, que pretende enterrar el miedo al 11 de septiembre con sus jóvenes de espíritu rockero en versión romántica y relajada.