Las propuestas para alejar los fantasmas de la recesión y la tensión internacional que afectan al sector de la moda han sido una de las constantes de la edición de la pasarela de hombre de Milán.
Gucci toma también prestados del país del sol naciente quimonos y telas con estampados de flores, con todos los colores del arco iris, aunque sus trajes son, sin embargo, de una línea formal que recuerda vagamente a los años 30, gracias a elegantes sombreros de paja.