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 | Galería de fotos: | Rubias peligrosas |
| Renée Zellweger, el bombazo. Aquí su nombre sonaba casi a Swahili hace tan sólo tres años, y ahora todos saben pronunciarlo. La culpa de todo la tuvo Bridget. Gracias al diario de una joven regordita y soltera obsesionada por las dietas y los novios, la texana se hizo un hueco entre el público. Su carrera, sin embargo, no había empezado ahí, ni mucho menos. Antes había hecho El impostor, con Tim Roth, Cosas que importan, junto a Meryll Streep o Persiguiendo a Betty, de Neil LaBute.
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