| 
 | Galería de fotos: | Lo peor de El regalo de Silvia |
| Lo peor: La utilización de la música. En teoría, la banda sonora debe guiar al espectador, ayudarle, empujarle hacia la emoción cuando la historia se torna emocionante o sumergirle en la tristeza si lo precisa el argumento. Y todo esto sin que él sea consciente. En El regalo de Silvia, la música es repetitiva, se hace pesada, ralentiza y hace más densa una historia que por su profundidad ya exige un esfuerzo del público, que en determinados momentos acaba obsesionado con eliminar esa machacona música de su cabeza en lugar de estar pendiente de la trama.
|
|