El juego nos da una de cal y otra de arena a cada paso. Es cierto que es el único juego de Indycar Series y que la licencia oficial es muy completa, pero aquí los pilotos son unos desconocidos para una inmensa mayoría. La sensación de velocidad está bien, pero el pobre apartado gráfico hace de contrapeso para no disfrutar al máximo de los 15 circuitos y los 33 bólidos que habrá en carrera. También están bien los extras que iremos consiguiendo y el hecho de poder realizar las 500 millas de Indianápolis. Por otro lado, recorrer circuitos ovales no es muy divertido ni aunque lo hagamos a 300 Km/h. ¡Y las 500 millas son 200 vueltas! Imposible. Además, echamos de menos más modos de juego. Todo esto hace que sólo los muy fans disfruten de este título. Si no eres uno de ellos echa un vistazo a Formula One 2003 o Pro Race Driver.