La moda se paga y suele tener un alto coste. Es algo de lo que la gente se suele quejar, a veces con motivo, pero cuando nos paremos a comprar una prenda debemos ver los acabados, la “exclusividad”, el patronaje y los tejidos. Eso es lo que se paga.
A Ana le gusta vestir de Locking Shocking porque le sale barato, afirma. Pero tampoco hace ningún desprecio a un vestido de Spastor, una camisa de Ailanto o alguna chaqueta indiscreta de Juan Duyos, figura aperturista en esto de las nuevas canteras de diseñadores.