El realizador cubano Fernando Pérez ha conseguido convertir un término musical barroco en una coral cinematográfica conmovedora y silenciosa. Comienza un día cualquiera en la capital antillana, y diez habaneros anónimos entrecruzan sus vidas tocadas por la soledad, el infortunio y la pobreza, pero repletos de esperanzas y sueños por cumplir. No es el cine más grande, pero sí el más hermoso. Es el cine de los humildes. Por Carlos Ferrera [03/10/2003]
Echale un vistazo al tráiler para hacerte una idea de la estética de la película. O elige el cine donde vas a ir a verla.