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 | Galería de fotos: | Las anécdotas del rodaje |
| Según el actor, el rodaje estuvo lleno de acontecimientos y situaciones peligrosas, pero recuerda una que involucró a todo el equipo: "Estábamos en alta mar a 40 millas de la costa, y teníamos que terminar unas escenas antes de que se hiciera noche cerrada. Tanto tiempo en el barco y tan lejos de tierra provocó que todos empezáramos a vomitar sin control. Al día siguiente casi nadie pudo estar presentable para rodar", contó entre risas, "pero en mi opinión los momentos más emotivos fueron las dos escenas en que se opera a un ser humano a bordo, una de ellas el propio médico a sí mismo. Parecieron tan reales que nos dejaron a todos muy impresionados. Las condiciones eran terribles, pero Peter Weir nos tuvo ocupados todo el tiempo viendo películas sobre barcos de guerra de la época, que él mismo llevó a bordo".
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