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 | Galería de fotos: | Lo peor de Un cuento de Navidad |
| Lo peor: La tremenda desilusión de asistir a una bajada de pantalones tan evidente de quien en otros tiempos se cargaba las convenciones de Hollywood de un plumazo, con filmes más consecuentes con su ideología liberal y underground. Abel Ferrara regresa desganado al terreno que antes dominaba al dedillo, y en ocasiones parece estar harto de su propia obra. Mientras el padre de la familia piensa (mucho tiempo) dónde encontrar el regalo para su hija, se desinflan las expectativas del espectador, que queda definitivamente aniquilado con ese poli negro y corrupto, pero más bueno que Heidi, que termina ejerciendo de consultor sentimental. También sobran tantos fundidos y algún plano meloso sobre el Nueva York nocturno, tan peligrosamente cercano a las historias infantiles de Charles Dickens. Esta no era una de ellas.
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