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 | Galería de fotos: | El precio: su cabeza |
| Aquel guión costó mucho sudor al que sería su protagonista. Tom Cruise se sometió a miles de horas de entrenamiento disciplinado que seguía rigurosamente. Su vida y la de las personas en el set estaban en juego, incluso se afirma que estuvo a punto de sufrir un grave accidente: "Algunas escenas eran peligrosas y tenía que estar lo suficientemente en forma y concentrado para poder hacerlas. Mi mayor reto fue manejar las katanas, conseguir bajar mi centro de gravedad y alcanzar la máxima flexibilidad. Algunas peleas con las dos espadas eran claves para la película e incluso tenían algo así como una coreografía".
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