Karl Lagerfeld convirtió su desfile alta costura para la primavera-verano 2004 en una oda a la belleza femenina y propuso a la mujer Chanel la elegancia absoluta como única opción.
El modisto alemán no dejó escapatoria a sus clientas de lujo, princesas, estrellas de cine, millonarias o grandes ejecutivas, esposas de ministros y presidentes, para quienes sin duda no será fácil elegir entre tanta tentación.