El más que anunciado desnudo ante las cámaras de la hasta ahora dulce y romántica Meg Ryan llega a la cartelera española. En efecto, la susodicha se queda En carne viva a sus 42 años, tras una larga carrera en la que, a pesar de lo dicho, no han faltado papeles dramáticos (véase Cuando un hombre ama a una mujer o Hurlyburly). El morbo, pues, está servido, aunque nadie debería olvidar que hay una película (un tanto irregular) detrás de todo esto. Por Nacho R. Piedra [28/01/2004]