El raso, la tafeta de seda, la gasa y las lanas, el visón y el zorro para abrigar el próximo invierno, cobran un gran protagonismo. Faldas entubadas donde el biés se abre paso en los laterales, pero en otras, recordándonos a esos años 50, se llenan de vuelo y volúmen.
El hombre, viste pieles a modo de estolas en los trajes de chaqueta. La mujer también, pero en este caso cobra mayor protagonismo hasta tal punto que se vuelven auténticas chaquetas de piel que se acortan hasta tal punto que en otros casos se vuelven toreras.