Halle Berry tiene los pies en la tierra y se sabe cuidar. Agentes, promotores, managers de comunicación -sin olvidar la maquilladora y su asistente personal-, se encargan de que su paso por cada ciudad esté minuciosamente controlado: el exceso de naturalidad mal interpretada puede pagarse muy caro en este negocio. Hoy en Madrid, ayer en Londres, mañana en Berlín y después, Tokio, la mujer que abrió camino en los Oscar a las actrices negras nos ha colado en el hotel donde se hospedaba por unas horas para hablar de su última película, Gothika, del director francés Mathieu Kassovitz. Y lo cierto es que... Halle no parece de este mundo... Por Mar Saiz [24/02/2004]