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 | Galería de fotos: | ¿Qué opinamos de Full frontal? |
| En un intento de volver al cine independiente (que difícilmente es independiente con tanto astro delante y detrás de la cámara), Soderbergh ha rodado una cinta atípica, extraña incluso para las producciones con escasos recursos de las que pretende formar parte. Casi todo en Full frontal parece un juego, un capricho, una excusa para pasárselo bien, una reunión de amigos ricos que juegan a ser pobres. Los personajes en su mayoría (salvo un par de excepciones) son anodinos, las tramas y las subtramas son ridículas, y la estructura (por llamarla de alguna manera) se cae por su propio peso, ya que se nota que es un recorta, pega y colorea. De esta manera, se llega incluso a pensar si el director está haciendo una pantomima de las películas independientes de este tipo, que tan dignamente intentan hacerse un hueco. Descartando esta opción por demasiado malvada, la película de Soderbergh se puede decir que es un simple y llano ejercicio de estilo que acaba siendo un total desbarajuste. Con lo bien que lo podían haber hecho.
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