| 
 | Galería de fotos: | Lo peor de Desapariciones |
| Lo peor: El malo es un absoluto cliché. Su cara debe aparecer en todo manual de malos típicos del cine del Oeste. Es tal su exagerada caracterización que cae por momentos en la caricatura. El villano siempre es fundamental para la credibilidad de las historias, pero Desapariciones hubiera ganado muchos puntos de no contar con un antagonista tan increíblemente feo y malvado, que además es un peligroso brujo. Mientras el resto de los elementos del guión luchan por mostrar seriedad y credibilidad, todo lo referente a los captores, especialmente las magias ejercidas por su cabecilla, no hacen sino recordarnos una y otra vez que todo es una absoluta ficción.
|
|