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 | Galería de fotos: | La polémica |
| La polémica ha acompañado a La Pasión de Cristo desde mucho antes de su estreno. Primero, una historia cuyos diálogos estaban integramente en arameo y latín no atraía a ningún productor. Así que Mel Gibson decidió producírsela él mismo. 30 millones de dólares para recrear las últimas doce horas de la vida de Jesucristo. La primera idea de Gibson era hacerla para él mismo, pero nada que ver con la realidad años después. La promoción de la película la consiguió organizando pases previos al estreno en la comunidad protestante evangélica, que tiene 30 millones de adeptos. La mayoría de los espectadores que la veían estaban encantados, pero otros tachaban a Mel Gibson de antisemita por su ataque frontal a los judíos. En la película, Gibson no oculta que la decisión de ajusticiar a Cristo fue de los judíos. Además no hay que olvidar que la Iglesia ultraconservadora a la que pertenece el actor, director y productor es preconciliar, es decir, no tiene en cuenta las conclusiones del Concilio Vaticano II en las que se ponía un punto y aparte a la culpabilidad de los judíos.
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