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 | Galería de fotos: | El precio de la verdad. ¿Sabías que...? |
| Según el mismo Stephen Glass reconoció después, el motivo por el que mintió en sus artículos fue por conseguir estima. En 1998, el joven periodista ganaba más de 100.000 dólares con las historias inventadas que vendía para medios de primera línea. El guionista Billy Ray, que hace su debut como director con esta historia explica cómo abordó el tema: "Me enteré de lo ocurrido con Stephen Glass con una mezcla de asombro y espanto gracias al artículo de Buzz Bissinger en Vanity Fair, Shattered Glass. Nada más leerlo me di cuenta de que me gustaría recrear esa historia. Glass se convirtió rápidamente, al menos para mí, en la cara de algo más grande que él, más grande incluso que la revista que tanto perjudicó. Empezó a representar una llamada de alerta sobre el estado del periodismo en este país, llamada que suena con más fuerza con el caso de Jayson Blair en el New York Times. Cuando la gente ya no puede creer lo que lee, las únicas opciones que les queda es enterarse de las noticias por la televisión o dejar de estar al día por completo. Cualquiera de las dos vías, para mí, es muy peligrosa para este país".
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