Del National Youth Theatre de Londres, donde ingresó a los 16, se trasladó a la prestigiosa Escuela Guilhall de Arte Dramático, y unos años después -tras pasar de puntillas por la película Wilde- ya formaba parte del equipo de El señor de los Anillos. El estreno de la primera parte de la trilogía hizo explotar lo que sería su vida a partir de entonces: fans a la caza de una firma suya, cientos de fotos de Légolas circulando por la red y llamadas de directores interesándose por su trabajo. Orlando sigue sorprendiéndose cada día de la reacción de la gente y se reconoce poco amigo de la tecnología, tanto que ni siquiera ha enviado un e-mail en toda su vida. De momento...
Recuerda la visita a nuestro país de su compañero de reparto en El señor de los Anillos, Viggo Mortensen.