Andaba 'escondida' entre personajes hasta que se topó con el talismán de su carrera, Lucía y el sexo. El erotismo y la complejidad de Belén hizo estallar el nombre de Elena Anaya hasta salirse del mapa español. Tras rodar con Almodóvar se fue a México y tres años después de la película de Julio Medem... ¡voià!, la llamada de Hollywood. Con Van Helsing, del director de La momia, Stephen Sommers, la actriz se mete en el planeta de las superproducciones: "Da miedo el 'star-system', aunque la verdad es que me he sentido como una más". Por Mar Saiz [05/05/2004]