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 | Galería de fotos: | La diversión de ser perversa |
| Ocho años después de aterrizar en el mundo del cine, Elena Anaya puede presumir de haberlo hecho casi todo, aunque nunca se había cruzado con un guión y un personaje tan 'suculento' como el de Aleera en Van Helsing: "Cuando leí el papel pensé: 'quiero ser vampira malvada, me apetece'. Me gusta mucho que sea tan mala, y además por un motivo tan bonito, el de querer dar vida a unos hijos que nacen sin vida".
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