La reputación de los hermanos Coen les precede y hace que sus producciones sean atractivas de antemano, aunque parece que últimamente no aciertan con sus decisiones. Tras Crueldad intolerable, se vuelven a embarcar en una película demasiado convencional, de nuevo con estrellas del celuloide de por medio. Y es que The Ladykillers es una comedia fallida, aburrida en ocasiones, y en conjunto poco interesante. Abusan, una vez más en su filmografía, de las bromas alrededor de personajes sureños, demasiado trillados a estas alturas, y se olvidan del agudo sentido del humor que siempre les ha caracterizado y del que hubieran sacado un gran partido en esta ocasión. Todos los cineastas tienen algún que otro tropiezo a lo largo de su carrera y este soso remake de El quinteto de la muerte es sin duda uno importante.
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