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 | Galería de fotos: | Lo peor de Capturing the Friedmans |
| Lo peor: No hay muchos peros que ponerle a Capturing the Friedmans, si acaso el (lógico) partidismo que muestra el director en las entrevistas que concede. Está claro que todo documental sobre unos acontecimientos polémicos, o sobre lo que sea, muestra irremediablemente el punto de vista del que lo rueda, es imposible encontrar una objetividad absoluta, puesto que un mero encuadre ya es una interpretación personal, una forma de mirar, pero el hecho de que no sea imparcial de antemano resta puntos puesto que el trabajo se convierte en denuncia, y la denuncia, aunque necesaria, es más subjetiva y manipulable de lo normal.
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