El cine francés vuelve a la carga con una cinta sobre maleantes semiprofesionales que se dedican a cometer atracos. Cédric Klapisch (Una casa de locos) firma una película floja en la historia y bien hecha en la estética. Los actores están correctos y la labor del propio Klaplisch no es mala, pero el desarrollo del guión y el excesivo gusto por los malos con pistolas acaban echando a perder un largometraje de por sí poco interesante. Por Nacho R. Piedra [04/06/2004]