Lo mejor: La presencia de Kathy Bathes da una vuelta de tuerca a cualquier historia. Su trabajo concede entidad a la película inlcuso en los momentos más desconcertantes del guión.
Lo peor: La acción cambia de rumbo en varias ocasiones hasta que llega a un nivel casi ridículo que no tiene mucha gracia -los protagonistas se lanzan a la calle a capturar al asesino de Víctor Fox-. Lo peor del guión es, además, un final yankee de rosa subido.