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 | Galería de fotos: | Una terminal de verdad |
| Aunque la película sitúa la terminal en la que queda atrapado el protagonista en el JFK International Airport de Nueva York, los creadores querían que fuera una amalgama de diversos aeropuertos internacionales, para darle un aspecto que resultara familiar a cualquier viajero habitual. Se estudiaron varios aeropuertos norteamericanos y europeos y se levantó un edificio de arquitectura real de tres plantas construido por doscientos artesanos y obreros que trabajaron a lo largo de unas veinte semanas. En el decorado había cuatro ascensores operativos, que están entre los primeros ascensores reales que se han construido específicamente para un decorado cinematográfico.
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