Gustavo Salmerón interpreta a un actor de fama y a la vez a un guardia civil que lucha por buscarse la vida. "Lo más complicado fue desarrollar la evolución de Bruno, que es un ganador porque aprende a aceptarse como es. (...) Y a la vez es un personaje destruido por dentro". José Coronado se transforma en esta película en un "perdedor desaliñado", que escribe la historia del personaje ideal que le gustaría ser. Por ello, a Coronado esta experiencia le ha permitido jugar con dos papeles totalmente distintos, el "ying y el yang", como le gusta decir a él. "Trabajar con un realizador joven me ha enseñando que se pueden hacer películas diferentes, una mezcla de géneros".